Marlowe, Gilda y Perón… Un Hard Boiled apócrifo porteño

Postal para NOIR (nuevo álbum 💿)

Camino por una ciudad desierta. 1940, termina un año largo, un año en guerra. 

Trabajo como detective, en realidad de fisgón de historias que no me importan. Viejos con dinero me pagan por buscar a los amantes de sus esposas jóvenes. Con eso pago las cuentas, (algunas, y no siempre). 

Me llamo Marlowe, Phillip Marlowe y mi padre siempre dijo que soy obstinado como una piedra. 

Tal vez nací así, o es que crecí hirviendo hasta endurecerme.

Dicen que los borrachos y los niños siempre decimos la verdad y aunque este mundo te enseña a mentir, los tipos como yo tenemos una moral después de todo. 

El final de este cigarro parece eterno…

El silencio del verano en esta ciudad es enorme aunque nadie duerme. Buenos Aires es realmente la ciudad que nunca duerme. Una revolución se teje desde abajo y los cuellos duros del barrio de la Recoleta no tienen idea. Alguien me habló de un coronel jovencito que tiene ganas de moverle los esquemas a los dueños del país.

Llegué a Argentina tras los pasos de un espía alemán. Conocí en el barco a un tal Johnny Farrell. Un jugador de apuestas chicas, tramposo, huye de algo o de alguien, aunque intuyo que el nombre que dejó caer (una noche en cubierta, ya muy borracho) algo tiene que ver: Gilda…

Por lo que supe, está trabajando para un tipo que tiene un casino ilegal, un millonario y por lo que veo, las casualidades no existen, la pista de mi espía me lleva al mismo lugar. 

Compro el periódico, es hora de apagar los pensamientos. Siempre me cuesta dormir.

Soy Philip Marlowe y estoy en un rarísimo fin de año en el sur del mundo, en Buenos Aires, la ciudad mas loca que haya conocido jamás.